En la Solemnidad de la Natividad del Señor, el Papa Francisco pronunció su esperado mensaje navideño desde la Basílica de San Pedro e impartió la tradicional Bendición Urbi et Orbi. Con palabras llenas de esperanza y compasión, el Pontífice invitó a un mundo dividido por guerras y conflictos a abrazar la misericordia de Dios como fuerza transformadora.
Jesús, la Puerta de la Paz
“La misericordia de Dios lo puede todo, desata todo nudo, abate todo muro que divide, disipa el odio y el espíritu de venganza. Vengan, Jesús es la Puerta de la paz”, declaró Francisco. Su mensaje central se centró en la figura de Jesús como la Puerta Santa del Jubileo, una puerta abierta de par en par para reconciliarse con Dios, consigo mismos y con los demás.
El Papa destacó que esta reconciliación requiere valor y sacrificio, instando a dejar atrás divisiones y contiendas. Recordó también que “Jesús, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, es la Puerta abierta de par en par que estamos invitados a pasar para redescubrir el sentido de nuestra existencia y la sacralidad de cada vida”.
Llamado urgente a la paz mundial
El Pontífice dedicó parte de su mensaje a diversas regiones del mundo afectadas por conflictos:
Ucrania: Un apremiante llamamiento a que “callen las armas” en esta tierra martirizada, pidiendo negociaciones y gestos de diálogo para alcanzar una paz justa.
Cortesía: Poder Popular.
El Papa Francisco llama al dialogo y a la esperanza en su Mensaje de Navidad

